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La memoria de corto plazo

La memoria de corto plazo es un espacio de memoria utilizado para almacenar información temporalmente, generalmente entre algunos segundos y un minuto. La nueva información generalmente reside allí por un periodo más breve que otra información que ya se conoce.

Si no se realiza ningún esfuerzo para almacenar información presente en la mente (por ejemplo, repitiendo la información), esta información desaparecerá muy rápidamente y se olvidará en un minuto.

Tradicionalmente, la memoria de corto plazo fue simplemente considerada un área de almacenamiento pasiva y temporal para la información que se transferirá al área de la memoria de largo plazo.

La memoria de trabajo es un concepto más reciente que surge de la mejor comprensión de la memoria de corto plazo.

Los estudios que demuestran que el almacenamiento temporal de información no es necesariamente una función pasiva han llevado al concepto de la memoria de trabajo. Además de almacenar información de forma temporal, la memoria de trabajo es capaz de procesar los datos que ha almacenado. Por ejemplo, la memoria de trabajo no sólo nos permite recordar un número telefónico, sino que también nos deja repetir el número en sentido inverso. Por lo tanto, la memoria de trabajo no es simplemente un lugar de almacenamiento temporal, sino que es también un área que podemos utilizar para interactuar con la información allí almacenada.

 

Ejemplos específicos:

Cuando realizan una traducción simultánea, los intérpretes pueden utilizar su memoria de trabajo para retener las palabras que escuchan en el idioma de origen durante los últimos segundos, traducirlas y después olvidarlas.

Su memoria de trabajo le permite encontrar los objetos perdidos a diario. Para encontrar un objeto, su memoria necesita almacenar una imagen del objeto así como también los lugares en los que ya ha buscado.

La memoria de trabajo opera de forma continua y requiere un esfuerzo mental constante. Tiende a la distracción, lo que explica por qué muchas veces falla. Por lo tanto, si alguien nos está hablando o nos distraemos, tendemos a olvidar nuestro hilo de pensamiento o el número telefónico que nos acaban de dar.

En general, la memoria de trabajo sólo puede almacenar de cinco a nueve elementos a la vez. Si intenta guardar más, los nuevos elementos interferirán con los elementos previos. Como resultado, es probable que usted recuerde la información del comienzo y del final de una lista.

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Dado que utilizamos nuestra memoria de trabajo constantemente durante el día, es importante que sea altamente funcional. Podemos mejorarla repitiendo frecuentemente ejercicios específicos y utilizando ciertas estrategias de memorización.

1. Información organizada que debe retenerse en subgrupos 

Esta estrategia implica dividir un grupo de información en una cantidad de subgrupos más pequeños. Esto hace que sea más fácil aumentar la cantidad de información que puede almacenarse y utilizar en su memoria de trabajo.

Por ejemplo, si usted quiere retener el número telefónico 4-1-8-5-1-6-5-6-7-9, su memoria de trabajo podría tener dificultades para manejar esta tarea porque son 10 números. Sería más sencillo, si usted dividiera los números en subgrupos “418” “516” “56” “79” lo que solamente ocuparía cuatro espacios en su memoria de trabajo. El mismo enfoque puede aplicarse a cualquier tipo de información.

2- Información organizada que debe retenerse en subgrupos 

Es más fácil guardar una información en su memoria si existen vínculos entre esta información o si usted puede categorizarla de alguna manera. Intentar recordar los números 321, 369, 311 y 383 es bastante difícil, pero es más fácil si recordamos que estamos tratando con cuatro números de tres dígitos y que todos comienzan con 3.

De la misma forma, será más sencillo encontrar la harina en el armario de la cocina, y los huevos, mantequilla y leche en el refrigerador si usted asocia estos elementos a los ingredientes para su receta de crepas o panqueques.

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